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Entrevista a Carlos Ferrater, arquitecto

27 de septiembre de 2011

"Hace tan solo unos pocos años, ni la sociedad ni el propio arquitecto tenían en cuenta la reutilización del agua. Hoy se ha convertido en una cuestión fundamental"

Carlos Ferrater

El arquitecto barcelonés, amigo de la Fundación We Are Water, analiza los aspectos fundamentales de la relación entre el arquitecto y el agua, en la vivienda y en el entorno urbano y rural. También destaca la importancia de la educación en el proceso de concienciación de la sociedad.

La falta y la alteración de los recursos naturales y concretamente de los recursos hídricos, en todos sus aspectos, afecta intrínsecamente el presente y el futuro de la arquitectura y su relación con el entorno. Asociar sostenibilidad con arquitectura es algo ya inherente y obligado en todos los proyectos y planteamientos urbanísticos, tanto en ciudades como en entornos rurales.

La Fundación We Are Water ha entrevistado a Carlos Ferrater, arquitecto español reconocido internacionalmente y precursor en muchos sentidos de la arquitectura sostenible, quien es especialmente sensible en todos sus proyectos a cada uno de los problemas que plantea la adecuada gestión del agua. Ferrater afirma que, sin embargo, el tema del agua potable, antes que una cuestión arquitectónica o tecnológica, es cultural.

Carlos Ferrater, amigo de la Fundación We Are Water, aporta en sus declaraciones las claves del vínculo entre recursos y soluciones arquitectónicas. También define cualitativamente la responsabilidad y el papel del arquitecto en la actualidad, que se debe enfrentar a la adaptación y al aprovechamiento del agua potable en el hábitat en un momento de cambio. Para él, las iniciativas y los proyectos solidarios de la Fundación We Are Water hacen posible la implementación y la proyección de una arquitectura sostenible.

Carlos Ferrater es Doctor arquitecto y Catedrático de proyectos arquitectónicos de la U.P.C. (Universitat Politècnica de Catalunya) y Director de la Cátedra Blanca de Barcelona; académico electo de la Real Academia de Belles Arts de Sant Jordi y fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Trieste.

Ha sido galardonado con los premios más prestigiosos desde el año 2009, entre ellos, cuatro premios FAD, el Premio Ciudad de Barcelona en sus ediciones de 1999 y 2008, el premio internacional de arquitectura Brunel 2005 en Dinamarca y el premio BigMat en 2009.

Entre sus muchas obras, destacan como más emblemáticas e innovadoras la Villa Olímpica del Valle Hebrón, el Hotel Rey Juan Carlos I, el Instituto Científico y el Jardín Botánico de Barcelona, la Estación Intermodal de Zaragoza, la torre Aquileia en Venecia, el Paseo Marítimo de la Playa de Poniente de Benidorm y el edificio del Roca Barcelona Gallery en Barcelona.

¿Qué es para usted una arquitectura sostenible?

Si tenemos que pensar lo que sería la arquitectura sostenible, para mi sería la arquitectura vernácula, la arquitectura de siempre, la arquitectura popular; la arquitectura que siempre ha tenido en cuenta el clima, la orientación, la inercia térmica, la ventilación cruzada…. tantos y tantos elementos que definen una verdadera arquitectura sostenible, sobre todo arquitectura sostenible con medios pasivos”.

Roca Gallery

¿Qué papel está jugando la gestión del agua en el concepto de la arquitectura sostenible?

El problema de la energía y la cuestión del agua en la sostenibilidad y en la construcción del hábitat es extraordinariamente importante. Empezaríamos por considerar cómo desaguar bien un edificio - el Partenón sería el máximo ejemplo de cómo llevar la última gota del agua hasta la base del edificio - y luego quizás la podemos recoger y a partir de ahí empezamos este ahorro energético y de agua. Después también hay otros aspectos que tienen que ver con el agua, como hacer redes separativas que es un elemento más moderno, etc. Desde mi punto de vista, el control del agua es muy importante a través de los elementos sanitarios, etc. Es un parámetro importante en la construcción y en el proyecto de un edificio, de un habitat.

El arquitecto Kenneth Framptom afirma que la arquitectura actual es “pronunciarse sobre lo que pasa”. ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

Siempre estoy de acuerdo con un buen amigo como Kenneth Framptom, lo que pasa es que creo que la definición sería un poco reductiva. Evidentemente el arquitecto realiza la crónica de lo que sucede y de la realidad. Más allá de esto creo que el arquitecto ha de hacer un esfuerzo intelectual en comprender los lugares en los que trabaja. Creo que la primera sostenibilidad que ha de tener un proyecto es la sostenibilidad intelectual, después, además, pondremos medios activos y pasivos; pero si no hay una actividad intelectual desde el inicio en el proyecto, difícilmente, por muchos aditamentos y prótesis que le pongamos, será una buena arquitectura sostenible.

Siwi

En la arquitectura moderna, ¿cómo ha influido el agua en el diseño y el cálculo de una vivienda. ¿Ha detectado un cambio?

Sí. Nosotros a través de trabajar para ONGs, como por ejemplo El Esplay en su sede en San Cosme, Barcelona, donde contamos con la ayuda del socio-ecólogo Ramón Folch , estamos trabajando en temas de cómo separar las aguas, reutilizarlas, utilizarlas con un mayor aprovechamiento, la depuración de las aguas fecales, la utilización de agua para el riego, la recuperación de agua de lluvia, etc. Hay que considerar que hasta hace unos años parecía que el agua sobraba y no se tenía en cuenta y ahora todo esto ha redundado en una mayor concienciación por parte de la sociedad y, como no, de los arquitectos.

Históricamente destacaría a algún arquitecto famoso en el siglo XX que haya incidido especialmente en la gestión del agua?¿O es un tema más bien moderno?

Yo diría que los buenos arquitectos siempre han tenido en cuenta sobre todo una buena instalación, una buena relación entre lo que es el costo de la instalación y todo lo que supone llevar el agua hasta el final en un edificio. Pienso que los buenos arquitectos siempre lo han hecho, como Alvar Aalto. Hay arquitectos en Japón que han tenido muy en cuenta el tema del agua ya como elemento de diseño en el proyecto; pero ya los romanos con sus impluvium lo tenían muy en cuenta; quizás entonces también más, porque agua en aquel momento era difícil de captar y difícil de aprovechar.

La vivienda es una célula dentro del urbanismo. Según los últimos datos de la ONU en el Día Mundial del Agua, se ha incidido en el tema que son los núcleos urbanos los que concentran la mayor parte de la contaminación del agua. ¿Cómo el urbanismo moderno contempla esta problemática?

No se puede pensar que hay una única manera. El problema de los embalses, el problema de las presas, como abastecer a las ciudades, es muy complejo… como el tema de los depósitos que pueden ser un peligro ante un ataque terrorista. Todo ello conlleva a que el tema del agua requiere el máximo de seguridad, por que está en función directa de la salud de las personas. Con lo cual como es un tema muy delicado debe ser muy bien tratado. Hoy, frente al problema de la escasez, existe la opción de la depuración de agua de mar, con trasvases de ríos, etc. Pero sabemos que ahí entra el tema de la política, y la problemática se vuelve más compleja.

Cuando se habla de innovación en el campo de la sostenibilidad de la arquitectura, se habla de la nueva arquitectura. Pero que hay del gran tejido urbano ya existente, antiguo. ¿Existen planes de algún tipo en cuanto a su recuperación?

Sí. Es evidente que en el momento que vivimos pensar que las ciudades seguirán creciendo ex nodo, creo que nadie lo contempla. Debemos recuperar los cascos e incluso las periferias urbanas que se han degradado en pocos años de una manera terrible. Volver a reconstruir infraestructuras, redes de saneamiento, redes de agua potable, embalses, depósitos… Es una parte importantísima del urbanismo contemporáneo.

El Día Mundial del Agua del año pasado versó precisamente sobre este tema: la contaminación del agua potable que producen los núcleos urbanos. ¿Tendría alguna propuesta para presentar a la Naciones Unidas?

La verdad es que ese no es mi campo, no soy experto en estos temas. A mi, a veces, me preocupa más la contaminación de las aguas en el medio rural que en el urbano; porque en el urbano puede haber un mejor control al final, ya que la diversificación de gentes, de número de casas y habitantes por hectárea, requiere que haya un orden absoluto en lo que respecta a la programación de todas estas infraestructuras tan importantes.

En cambio, en el campo, la contaminación de pozos por ejemplo por herbicidas es un mundo mucho más complejo. Es tan fácil contaminar una red freática, una capa freática sólo con un mal vertido o con una estación depuradora que no funcione correctamente… se puede contaminar el agua potable de todo un territorio. Por lo cual yo pondría mucha atención en el tercer mundo, en el que hay grandes zonas rurales. Ahí es donde eso se debe tener más en cuenta por el tema de las epidemias, entre otros.

Siwi 3

La Fundación We Are Water ha iniciado una serie de proyectos de ayuda en zonas desfavorecidas por el tema del agua. ¿Qué papel cree que debería tener la arquitectura en este tipo de proyectos solidarios?

La arquitectura tiene mucho que decir en el terreno de la sostenibilidad, pero a muchas escalas: la planificación, el urbanismo, el trazado de las ciudades o la reconversión de las ciudades que tenemos, pero también ha de entrar en el detalle de la construcción y el diseño de los hábitats.

La arquitectura ha de ser consciente que debe trabajar con este parámetro ya incorporado, como antiguamente, por ejemplo, era impensable no contemplar la topografía en un proyecto. El agua es un elemento importante a tener en cuenta. Para mí, fundaciones como We Are Water trabajan y dan un sentido a la arquitectura en este ámbito.

Estos días, con el drama de la sequía y los desplazados de Somalia nos damos cuenta que las propias construcciones que antes eran sostenibles en la zona ahora resulta que ya no lo son. ¿Qué tendría que decir la arquitectura al respecto?. ¿Tiene alguna aportación que hacer o es un problema socio político?

El tema del agua, según mi opinión, antes que una cuestión arquitectónica es cultural. La gente ha de entender que es un bien escaso y que además mal utilizado es muy peligroso; yo diría incluso que es el más peligroso. Se podría contaminar una población un territorio con simplemente un pequeño fallo, con lo cual la cuestión cultural, la educación, es fundamental.

Nosotros últimamente trabajamos en casas de colonias para niños y son los proyectos con los que más disfruto. El niño como receptor es lo mejor para un arquitecto, para la arquitectura. Primero, por su capacidad de solución espacial y, por otro, por que está en una etapa de aprendizaje en la que es muy fácil que aprenda las cosas y a utilizarlas; el niño prefiere reciclar el producto varias veces, sabe como utilizarlo y aprende a utilizarlo. En las últimas casas de colonias que hemos hecho en Viladoms de Baix, Barcelona, una de las cosas muy interesantes que se hacen es que se establecen competiciones entre los diferentes grupos de niños y sus monitores a ver quien gasta menos agua, pero eso sí duchándose todos. Esto es fantástico: hay unos contadores y compiten entre ellos. Eso es para mí la verdadera educación; luego vendrá poner toda la tecnología al servicio de esta idea.

Sobre la Fundación We Are Water

La Fundación We Are Water, impulsada por la empresa Roca, tiene como objetivos, por un lado, sensibilizar a la población en general y a las administraciones sobre la necesidad de fomentar una nueva cultura del agua en el mundo y, por otro, paliar los efectos negativos relacionados con la falta de recursos hídricos, mediante el desarrollo de proyectos de cooperación y ayuda junto a diversas organizaciones como Educación Sin Fronteras, Fundación Vicente Ferrer, Intermón Oxfam y Unicef.