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Teléfonos en pos del agua

En muchas de las zonas más deprimidas del mundo la tasa de uso de la telefonía móvil es superior a la del acceso al agua. Varios proyectos emergentes ofrecen herramientas tecnológicas sencillas y sostenibles basadas en el GSM que se adaptan a las necesidades básicas de las zonas con estrés hídrico. Son auténticas TIC en las que las personas sustituyen a los sensores y se convierten en agentes operadores allí donde no los hay.

La transformación digital de la década de 1990 se manifestó a través de dos tecnologías que cambiaron radicalmente nuestra relación con el entorno y la forma de concebir el desarrollo económico y social: la expansión global de la telefonía móvil GSM e Internet. Su rápida implementación creó la denominada “brecha digital” entre países ricos y pobres. En los ricos, la digitalización generó las TIC, las tecnologías de la información y comunicación, capaces de cambiar radicalmente la gestión de cualquier recurso o servicio; mientras, los países en vías de desarrollo se debatían aún por la supervivencia.

La brecha digital, sinónimo de brecha hídrica

Desde la perspectiva del acceso al agua y el saneamiento, la polarización del desarrollo tecnológico de las últimas décadas presenta una lamentable similitud con la de los recursos hídricos en el mundo: en los países líderes en tecnología no suele faltar ni agua ni saneamiento; mientras que los que están por debajo de la brecha digital albergan la mayoría de los más de 600 millones que no tienen acceso al agua y de los 2.400 millones que no disponen del saneamiento adecuado. También, en general, donde más amenazan la sequía y las inundaciones, menor capacidad de previsión tienen sus gestores, pues los sensores, la domótica, el big data y los algoritmos para extraer información están ausentes de las zonas áridas y semiáridas amenazadas por el cambio climático y donde es común que las mujeres tengan que andar kilómetros para proveer de agua a su familia.

A causa de las evidentes diferencias de potencial financiero, la integración de las TIC en la gestión del agua avanza a muy diferentes velocidades y tiene modelos muy dispares. Los países industrializados se concentran en la creación de la smart water grid (SWG), la red inteligente de agua para obtener la máxima eficiencia en ahorro de recursos y energía, evitar y reducir la contaminación y aumentar la eficiencia en la gestión; en el mundo en pleno estrés hídrico, el principal objetivo es facilitar el acceso al agua, monitorizar en tiempo real el suministro para evitar colapsos, prever catástrofes meteorológicas y sobretodo dar instrumentos a la sociedad civil para hacer oír su voz y ejercer presión a gobiernos e instituciones.

El valor del teléfono móvil

En 2005, el 51 % de la población de los países industrializados usaba Internet, por sólo el 8 % de los que estaban en vías de desarrollo. La expansión posterior de la Red en los países más pobres ha sido espectacular, pero en 2016 tan sólo el 40 % de su población estaba conectada en marcado contraste con el 81 % que alcanzaban los países económicamente desarrollados.

Si la penetración de Internet en las zonas deprimidas del planeta es aún deficiente, la de la red GSM es notablemente mejor. Según un estudio del Banco Mundial, en 2015, en India, el número de habitantes abonados a un servicio de telefonía móvil llegó a doblar el de personas conectadas a un sistema de suministro domiciliario de agua. Ese mismo año, en África, el 82 % de sus habitantes tenían acceso a la cobertura GSM mientras sólo el 63 % tenían acceso adecuado al agua. Otro dato significativo: en 2016 el 52 % de todas las transferencias globales de dinero a través del móvil tuvo lugar en el África subsahariana.

El agua ¿dónde y cuándo?

Tener móvil ha dejado de ser pues un indicador de desarrollo, pero ofrece muchas posibilidades para los que se debaten por el acceso al agua en regiones deprimidas. El usuario del móvil puede sustituir a los sofisticados sensores de las redes hídricas de las zonas industrializadas proporcionando valiosos datos, y así han surgido múltiples iniciativas que muestran el enfoque alternativo que adquieren las TIC en las zonas sin redes ni algoritmos.

Algunos proyectos de éxito muestran soluciones y experiencias de gran valor para avanzar en el acceso al agua y el control de la gestión de los sistemas de suministro por parte de los ciudadanos. Los de mapeo se plantean como una importante ayuda para facilitar tanto el acceso a fuentes de agua en zonas áridas o semiáridas, como información sobre su estado. Un ejemplo es la aplicación de código abierto FLOW (Field Level Operations Watch) que está diseñada para aprovechar la penetración de la cobertura GSM en las zona sin red de suminis-tro y geolocalizar el acceso al agua. Permite a los usuarios de un móvil con GPS señalar puntos geográficos y añadir cualquier tipo de información, como fotos, vídeos y cuestionarios, y subirla luego a Google Earth. Fue desarrollada por Water for People (WfP) conjuntamente con la Akvo Foundation que la ha implementado en numerosos países africanos y centroamericanos.

Con mWater, otra aplicación para móviles y tabletas de código abierto, los buscadores de agua pueden localizar fuentes, conocer su estado de funcionamiento y revisarlo. Mediante un sencillo formulario pueden editar la información y crear nuevas entradas que quedan registradas en el website. En agosto de 2017 el sitio web acumulaba más de 350.000 de puntos de acceso al agua registrados y era utilizado por más 10.000 organizaciones gubernamentales y no gubernamentales en todo el mundo. Los países en los que el sistema está más implementado son Senegal, Malí, Níger y Benín.

El contraste de India

La brecha digital ofrece situaciones paradójicas como la que se da en países emergentes como India. La que probablemente pronto será la nación más poblada del mundo ha experimentado un crecimiento económico del 7,6 % en 2016 y es el mayor receptor de inversión extranjera en startups, nuevas empresas que aglutinan y generan un enorme conocimiento y liderazgo tecnológico. Sin embargo, en India, todavía 76 millones de personas no tienen acceso al agua y 600 millones practican la defecación al aire libre.

Bangalore, la capital del estado de Karnataka, denominado el "Silicon Valley indio”, ha sido tomada como modelo de smart city por el Gobierno y por muchas otras ciudades del mundo, que la consideran una de las urbes más innovadoras y productivas de toda Asia. Sin embargo, Bangalore tiene graves problemas de suministro de agua y ve su futuro seriamente ensombrecido por la amenaza del cambio climático. La ciudad se ha beneficiado recientemente de la adopción de NextDrop, una sencilla aplicación que nació con la idea principal de proporcionar a los usuarios información en tiempo real vía SMS sobre el suministro de agua enviada por los técnicos de las operadoras.

NextDrop nació en 2010 a unos 400 km al noroeste de Bangalore, en la conurbación de Hubballi-Dharwad, donde los problemas de suministro de agua son endémicos. Desde entonces, los usuarios de la aplicación, que en 2015 superaron los 75.000, han vivido varias crisis de suministro y gracias a este sistema han conseguido reducir de 20 - 40 horas mensuales su tiempo de espera por agua.

La voz del ciudadano

En Kenia se está desarrollando MajiVoice, un servicio que permite a los ciudadanos de Nairobi acceder fácilmente a su operador de agua y alcantarillado, la Nairobi City Water and Sewerage Company (NCWSC), a través de un teléfono móvil o desde el sitio web. Es una iniciativa implementada por el Water Sector and Regulatory Board (WASREB) con el apoyo del Banco Mundial que se ha mostrado muy útil para la toma de decisiones respecto a la mejora de flujo de trabajo y reducción del tiempo de respuesta. La herramienta también ha contribuido a una comprensión más clara del entorno operativo de las empresas relacionadas para informar mejor de las intervenciones en casos de avería.

Otra herramienta para acercar a los usuarios a la gestión de los servicios de agua es SIASAR (Sistema de Información de Agua y Saneamiento Rural), un sistema que se basa en un sitio web interactivo adaptado a dispositivos móviles diseñado para recopilar, sintetizar y analizar datos sobre la prestación de servicios de agua en zonas rurales, midiendo el acceso, la calidad del servicio y la eficacia de la asistencia técnica.

SIASAR es una iniciativa conjunta lanzada por los gobiernos de Honduras, Nicaragua y Panamá que se ha extendido a República Dominicana, Costa Rica, Oaxaca (México), Perú, Bolivia, Pa-raguay, Ceará (Brasil) y Bolivia.

Una arma contra la invisibilidad

El éxito de estos proyectos ha impulsado iniciativas piloto similares en otros países y también en el sector del saneamiento en India, Indonesia, Senegal y Nigeria. Estas experiencias muestran como las TIC pueden adquirir un formato simple y de muy bajo coste y proporcionar una información rápida y fiable a los usuarios de las zonas menos desarrolladas en base a la cobertura GSM. Estos proyectos han dado también una visión realista a gobiernos e instituciones ayudando a dimensionar el problema de la falta de acceso al agua que muchas veces por falta de datos permanecía oculto en las versiones oficiales.

Además de la información específica sobre el acceso al agua y el saneamiento, estas aplicaciones proporcionan también valiosos datos sobre las escorrentías, la sequedad de los bosques, la humedad de la tierra y otros factores como el estado de las carreteras y cobertura eléctrica, imprescindibles para trazar estrategias de crecimiento económico y de gestión de los recursos que hasta ahora permanecían invisibles; por lo que estas modestas aplicaciones prometen expandirse entre los países en desarrollo e incluso ser adoptadas por los que lideran la transformación digital.