La industria turística, por su visibilidad y escala, se consolida como un motor de sensibilización y cambio en la gestión justa del agua. Su papel como agente de responsabilidad social va más allá de las infraestructuras: influye en los millones de personas que las utilizan. Hace ocho años iniciamos la colaboración con Hilton Grand Vacations con la iniciativa Hagamos un Trato, un proyecto que supuso un punto de inflexión en el uso responsable del agua en los destinos turísticos. Aquella experiencia evolucionó hacia las Walkathons, un paso más en la participación y sensibilización de los huéspedes.
Desde entonces hemos celebrado 43 caminatas y este año añadiremos 17 y tres carreras en 8 países (España, Inglaterra, Escocia, Austria, Francia, Portugal, Italia y México) durante seis meses. Seguimos corroborando que el cambio existe y se profundiza: la conexión entre quienes caminan por solidaridad y quienes caminan por necesidad es sólida y se expande.

La nueva temporada de Walkathons vuelve a mostrar el impulso de los que entienden que la crisis del agua no es un problema lejano.
Agua que sobra, agua que falta
“Disponibilidad de agua” es un concepto geológico y teórico. Se mide en metros cúbicos por habitante y año, calculados a partir de la media de precipitaciones y de aguas superficiales y subterráneas de una zona geográfica durante periodos prolongados, dividida por su población.
Bajo este criterio, los europeos disponen de entre 2.000 y 6.000 m³ de agua por habitante al año. En cambio, los proyectos que financiamos se desarrollan en regiones que apenas alcanzan entre 800 y 1.000 m³. Es el caso de Baja California, en México, donde cada habitante cuenta con 849 m³; o de Andhra Pradesh, en India, donde un monzón generoso puede elevar la disponibilidad hasta 1.200 m³, pero un mal año la reduce a 600 m³, un nivel que refleja un estrés hídrico severo.
Disponibilidad y acceso al agua son conceptos relacionados, pero muy distintos. En la práctica, el acceso depende de factores sociales, económicos y territoriales. Los europeos forman parte de los más de 6.000 millones de personas que gozan de acceso pleno al agua. En cambio, en Baja California y Andhra Pradesh, un habitante promedio se sitúa entre los 700 millones que no lo tienen: quienes deben caminar hasta las fuentes, quienes a menudo las encuentran secas o contaminadas, quienes dependen de la lluvia o quienes, aun viviendo cerca de infraestructuras, no disponen de los recursos necesarios para que el agua llegue a sus hogares.
Siguiendo el espíritu de las Walkathons, este año serán los proyectos de Baja California y Andhra Pradesh los que recibirán la ayuda de los caminantes.

La idea es simple: recorrer una distancia simbólica, de entre 4 y 6 kilómetros. Equivalen a la distancia media que mayoritariamente mujeres y niños recorren en todo el mundo para ir a buscar agua.
Camina para que otros no tengan que hacerlo
La idea es simple: recorrer una distancia simbólica, de entre 4 y 6 kilómetros. Equivalen a la distancia media que mayoritariamente mujeres y niños recorren en todo el mundo para ir a buscar agua. El objetivo es visibilizar una injusticia que lastra la educación, la salud y el desarrollo social de millones de personas.
Las caminatas parten de las instalaciones de Hilton Grand Vacations y siguen un recorrido accesible para todas las edades. Más allá de los huéspedes de los resorts, están abiertas a cualquier persona que desee participar, con una inscripción mínima de 5 euros destinada íntegramente a los proyectos.
12 proyectos y más de 1,6 millones de beneficiarios
Cada paso suma conciencia; cada kilómetro acerca realidades que, de otro modo, permanecerían invisibles. La generosidad de los participantes ha ido en aumento y ha permitido ampliar el alcance de los proyectos. Desde que iniciamos la colaboración con Hilton Grand Vacations con Hagamos un Trato y con la edición de este año, con las Walkathons habremos contribuido a financiar 13 proyectos en India, Colombia, Tanzania, Rumanía, Moldavia, Ucrania, Madagascar, Marruecos, Indonesia, Guatemala y México.
En total, nuestra ayuda ha alcanzado a más de 1,6 millones de personas en algunas de las zonas más afectadas por la falta de acceso al agua. Allí donde antes se caminaba durante horas para llenar un bidón, ahora es posible abrir un grifo, asistir a clase o mantener una huerta familiar. Cada proyecto es la muestra de que la solidaridad de quienes caminan tiene un impacto real y duradero.
La ayuda alcanza la esencia de los Derechos Humanos. En las zonas más deprimidas de África, sur de Asia, y Latinoamérica las mujeres y niñas sufren las peores consecuencias. Son las encargadas además acarrear diariamente recipientes que pueden llegar a pesar hasta 20 kilos, bajo un sol abrasador y expuestas a múltiples peligros por la alta vulnerabilidad que presentan.
Para hacernos mejor idea de esta injusticia: en todo el mundo se emplean unos 125 millones de horas diarias para ir a buscar agua, y solo en el África subsahariana, se emplean 40.000 millones de horas al año. Es el equivalente a un año de trabajo de la población laboral de un país como Francia. Es una enorme pérdida económica y un quebranto en la escolarización de las niñas. Un lastre para los países con menos recursos que los deja lejos de la consecución de los ODS.

En las zonas más deprimidas de África, sur de Asia, y Latinoamérica las mujeres y niñas sufren las peores consecuencias. Son las encargadas además acarrear diariamente recipientes que pueden llegar a pesar hasta 20 kilos. © pexels-kelly

Las Walkathons son una experiencia reveladora del papel del destino turístico como factor de concienciación en el acceso justo al agua, y un ejemplo de que la sostenibilidad es un criterio determinante en el nuevo mercado que ya está en marcha.
El valor de la concienciación en la industria turística
Cada temporada, miles de personas se suman a las Walkathons y convierten un gesto cotidiano en una declaración colectiva. Son huéspedes que al regresar a sus hogares se convierten en agentes de comunicación. Propagan un mensaje esencial: incluso en regiones con abundancia hídrica, el acceso al agua no está garantizado.
Este movimiento coincide con el desarrollo de una nueva industria turística con vocación de cambio: modelos más sostenibles, conectados con las comunidades locales y promotores de su cultura, con un riguroso respeto medioambiental y con la gestión del agua y la energía como pilares de desarrollo. El turismo es uno de los motores más importantes de la economía distributiva en el mundo. Sobre él recae la responsabilidad de liderar un modelo de desarrollo que sea un referente de sostenibilidad en nuestra forma de vivir en la Tierra. La concienciación de los nuevos turistas es una de las esperanzas más sólidas para avanzar hacia ese objetivo.
Los destinos turísticos sostenibles se han convertido en un referente para el consumidor. Las Walkathons son una experiencia reveladora del papel del destino turístico como factor de concienciación en el acceso justo al agua, y un ejemplo de que la sostenibilidad es un criterio determinante en el nuevo mercado que ya está en marcha. Constituyen un termómetro social que muestra que despertamos.





