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A la escuela con libros y…5 litros de agua

La falta de suministro en algunas escuelas de Tanzania ha obligado a los alumnos a llevar agua cada día a clase. Si no llegan con su bidón lleno, deben regresar a sus casas. El corto Water is not Life, finalista del We Art Water Film Festival 5, muestra las duras consecuencias que tiene para los escolares el estrés hídrico de muchos centros educativos del este de África que dependen del agua de lluvia para garantizar la higiene y nutrición de sus alumnos y profesores.

Según datos de un informe de la organización Uwezo, en Tanzania, en 2015, menos de la mitad de las escuelas primarias públicas del país africano tenían acceso a agua potable y casi dos tercios carecían de saneamiento adecuado. En concreto, sólo cuatro de cada 10 escuelas disponían de suministro de agua corriente, tres de cada 10 podían disponer de agua de pozos seguros, y aproximadamente una de cada 10 se veía obligada a recoger agua de ríos y de manantiales para sus alumnos y personal docente. Según Uwezo, de media, los escolares de Tanzania emplean unos 17 minutos buscando agua en horarios lectivos. En las zonas rurales este tiempo alcanza unos 20 minutos, en las urbanas tan sólo ocho. En la actualidad, el Gobierno ha logrado mejorar la situación, pero los datos del Banco Mundial muestran que queda aún mucho por solucionar.

Water is not Life, de Redbird, micro-documental finalista del We Art Water Film Festival 5.

En este corto queda reflejada la gravedad de esta situación en las escuelas de Legijage y Olbaq en las que, en épocas de escasez de lluvias, la dirección se ve obligada a exigir a sus alumnos que lleven un bidón de unos cinco litros de agua cada mañana. Esta solución extrema permitirá al personal de la escuela dar de beber a sus alumnos y cocinar la comida. El resto de esa agua será la que usarán los estudiantes para una precaria higiene personal.

 

Sin agua, menos rendimiento escolar

Muchas zonas del este de África están lejos de las recomendaciones de OMS de que haya un retrete por cada 25 niñas y un retrete / letrina por cada 20 niños. El acceso a instalaciones para lavarse las manos, también está limitado en muchas escuelas. El informe profundiza en la estrecha relación que existe entre el acceso a agua y el rendimiento escolar.

Casi el 57% de los niños de 9 a 13 años de las escuelas con acceso a agua potable aprobaron la prueba de lectura de suajili (lengua de Tanzania y Kenia), en contraste con el 43% de los niños de los centrossin suministro de agua. Del mismo modo, el 27% de los niños de las escuelas con acceso a agua al agua potable pasó las pruebas de lectura en inglés en comparación con el 16% de sus compañeros de las escuelas sin acceso al agua. En aritmética se dieron resultados similares: un 43% de los alumnos con acceso al agua pasó la prueba, en comparación con el 32% de los de las escuelas sin él.

Estos resultados coinciden con los de estudios similares realizados por la OMS y UNICEF que señalan que en el mundo hay actualmente cerca de 570 millones de chicos y chicas sin agua en sus escuelas y unos 620 millones están obligados a defecar al aire libre, en cubos o letrinas improvisadas.

En el artículo Con saneamiento habrá educación te explicamos por qué solucionar esta lacra es vital para lograr que los países más desfavorecidos logren salir de la pobreza y para alcanzar la totalidad de los ODS. Nuestros proyectos en las escuelas, que han beneficiado a más de 205.000 escolares y maestros, nos han proporcionado una valiosa experiencia que permite una amplia visión sobre las múltiples y nefastas consecuencias que sufre cualquier comunidad ante la falta de instalaciones seguras de agua, saneamiento e higiene en los centros educativos. Esto es vital y urgente sobre todo desde que la pandemia del coronavirus ha agravado la situación de millones de escolares en todo el mundo.