Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtenermás información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.

¡Medio grado cuenta!

Sólo 1,5 ºC más. El límite ya no está en los 2 ºC acordados hace tres años en París. El SR15, el nuevo informe del IPCC, que será la base del trabajo del COP 25 en Katowice, da una nueva vuelta de tuerca a los límites del aumento de la temperatura de la atmósfera y previene de los cambios radicales que deberemos hacer para lograrlo. Las Naciones Unidas y la Fundación We Are Water estudian colaborar estrechamente para lograr la máxima concienciación internacional.

Inundaciones en Yakarta
©Kompas/Hendra A Setyawan (HAS) WMO

Es de lectura obligada por gobiernos, empresas y científicos, y los medios de comunicación deberán divulgar sus contenidos: el Informe Especial sobre el Calentamiento Global de 1.5°C  (Special Report on Global Warming of 1.5°C), conocido como SR15, marcará la hoja de ruta de nuestras acciones con el objetivo de mitigar y adaptarnos al cambio climático. El SR15 es un paso adelante respecto al AR5, el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que se publicó hace 4 años. El nuevo informe será la referencia científica básica en los debates de los expertos provenientes de más de 200 países que acudirán a Katowice (Polonia) en el próximo diciembre para celebrar la COP24, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2018.

El mensaje del SR15 es claro y contundente: Limitar la subida de temperatura media de la atmósfera a 1,5 ºC es un factor imprescindible si queremos evitar las peores consecuencias del calentamiento atmosférico. El nuevo informe incorpora las proyecciones de una subida de entre 1,5 y 2 ºC así como sus consecuencias, conceptos que no se contemplaron en el AR5.

Superar ese límite comportaría un mayor incremento de las olas de calor, las lluvias torrenciales y las sequías, algo que tendría un efecto directo sobre la producción de alimentos, especialmente en zonas sensibles como Oriente Medio, el Sahel, India, Centroamérica, Sudamérica y los países Mediterráneos, e influiría en los movimientos migratorios desde las zonas de pobreza, un problema cada vez más preocupante. También la subida del nivel del mar es un fenómeno de incalculables consecuencias para todas las comunidades costeras.

Tres años de confirmación del cambio

©Hasan Sakri Ghozali /WMO

Desde el llamamiento de la COP 21, la conferencia de 2015 que se celebró en París, han pasado tres años convulsos que han confirmado los pronósticos del AR5 e incluso los han empeorado.

Por un lado, sequías, inundaciones y ciclones de especial virulencia han azotado amplias zonas del planeta. Especialmente significativos han sido los fenómenos vividos en lo que llevamos de 2018 que han generado situaciones impensables en todos los continentes. Las olas de calor e incendios forestales en zonas cercanas al Ártico han contrastado con un inusual y súbito incremento de los fenómenos violentos en el arco mediterráneo, zona en la que se han desencadenado tormentas que han batido récords históricos cobrándose muchas víctimas.

13 de julio de 2011, durante la misión de ICESCAPE de la NASA, para estudiar las condiciones cambiantes en el Ártico.
© NASA/Kathryn Hansen

En París, los 195 países participantes lograron por consenso un pacto global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero lo más rápidamente posible para mantener el calentamiento global "muy por debajo” de 2 ºC. Desde entonces, en la esfera política se han producido cambios convulsos. La retirada del gobierno de EEUU del acuerdo, con argumentos basados en general en el negacionismo del cambio climático abiertamente divulgado por Donald Trump, supusieron un jarro de agua fría a las expectativas de la ONU; pero también abrió la puerta a la esperanza, pues provocó un importante cambio en la postura de China, país considerado el mayor contaminante del mundo por producir el 29 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. El gobierno de Xi Jinping, que ve como su país sufre la muerte de más de un millón de personas al año a causa de la contaminación, está ya adoptando importantes medidas siguiendo los acuerdos de París.

Medio grado es decisivo

Sumatra.
©Antara/Iggoy/ WMO

El SR15 afirma que al ritmo con el que quemamos combustibles fósiles, superaremos los 1,5 ºC entre 2030 y 2052. También rebaja las expectativas generadas en París, cuando se establecieron los 2 ºC como límite infranqueable: muchos de los impactos negativos que se vaticinaban si la atmósfera incrementaba su temperatura 2 °C son ahora más probables que se desencadenen a tan sólo 1,5 ºC. El informe confirma también que las emisiones de gases ya han elevado la temperatura media de la atmósfera de la Tierra en torno a 1 ºC con respecto a antes de la Revolución Industrial del siglo XIX. Es una de las características más preocupantes del Antropoceno, la era en la que la naturaleza está siendo alterada por la actividad humana.

El texto del IPCC asegura también que para lograr no superar los 1,5 ºC es preciso acelerar las medidas que ya se están llevando a cabo en casi todo el mundo y ampliar su alcance en todos los sectores del mundo político y empresarial, pero sobre todo entre la sociedad civil que deberá modificar su hábitos de vida y de consumo de energía.

Los científicos ahora son cada vez más conscientes de que cada medio grado es importante para las personas y la naturaleza, y advierten de que los efectos para ecosistemas y la vida en el planeta serán mucho menos catastróficos si se logra rebajar este medio grado centígrado.

En la presentación del SR15 en Incheon (Corea del Sur) el pasado 1 de octubre, el presidente del IPCC, Hoesung Lee, advirtió de la magnitud del reto al que nos enfrentamos: ”Mantener el calentamiento global en un nivel inferior a 1,5 grados en vez de 2 será muy difícil, pero no imposible”. Su vicepresidenta, Thelma Krug, declaró a EFE Verde que “tenemos que afrontar cambios sin precedentes si queremos lograr no superar estos 1,5º, y es imprescindible reducir a cero las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera en 2050”.

¿Qué nos hace falta?

Inundaciones en Houston, Texas
©Tom Fitzpatrick, FUGRO

La propia Krug admitió que actualmente todavía no hay tecnología suficiente para lograrlo si se pretende mantener la temperatura global en los 1,5 ºC, pero que ésta vendrá si se desarrollan los incentivos económicos. Una parte clave de esta enorme transformación será la remodelación del sistema financiero para acelerar las inversiones en tecnologías, soluciones y asociaciones que sean necesarias para descarbonizar la economía y, sobre todo, promover el cambio de comportamiento, un factor imprescindible para que el modelo adoptado tenga éxito.

En este sentido Europa está a la vanguardia del desarrollo de políticas y marcos para ayudar a apoyar una transición rápida y significativa hacia una economía circular sin emisiones de carbono, con iniciativas como el Plan de Acción de Finanzas Sostenibles impulsado por la Comisión Europea de la UE. El IPCC estima que se precisa una inversión de alrededor de 2,4 billones de dólares (aproximadamente el 2,5% del PIB global anual) en el sistema energético entre 2016 y 2035.

Colaboración en la comunicación

Huracán Hector, 6 de agosto de 2018
©NASA

Independientemente del desarrollo de herramientas tecnológicas y de avances hacia la economía circular, la divulgación del mensaje del SR15 es esencial para lograr el profundo cambio social necesario que lleve a una concienciación internacional. Las Naciones Unidas van a redoblar esfuerzos en comunicación, como ya avanzó Alison Smale, secretaria general adjunta de la ONU para Comunicación Global, cuando visitó la Fundación We Are Water el pasado febrero y reiteró la importancia de la colaboración en la difusión de mensajes objetivos e inteligibles. “La Fundación We Are Water tiene el don de abordar con claridad temas complejos. - señaló Smale -  Y lo hace a través potentes iniciativas y herramientas de comunicación que debemos mantener y proteger. Especialmente en el siglo XXI, en un mundo en el que prolifera el ruido informativo digital, tenemos que generar mensajes que lleguen a la esencia de las cosas. Éste es el objetivo de la Fundación We Are Water y coincide con el de las Naciones Unidas, por lo tanto tenemos que colaborar juntos y así lo haremos mejor”.

Fruto de esta visita, Alison Smale invitó a la Fundación We Are Water a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para celebrar varias reuniones de trabajo con responsables de comunicación de ONU Agua, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA) y del Centro Regional de Información de la ONU (UNRIC). Xavier Torras, director de la Fundación We Are Water, comentó: “Han sido unas reuniones muy provechosas en las que hemos tratado cuáles van a ser los temas centrales de nuestro trabajo en comunicación y cómo vamos a colaborar. La lucha por la consecución de la seguridad hídrica y de todos los ODS pasa por la concienciación de sobre el cambio climático y sus consecuencias. Es un reto que nos obliga a la máxima colaboración y estoy convencido que estamos en el buen camino para lograrlo”.  

Xavi Torras, el pasado 19 de noviembre, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York

El mundo que lucha por la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y muy en especial el que se debate por la consecución del pleno acceso al agua para la seguridad alimentaria y una vida digna, el que se ve obligado a superar año tras años trágicos huracanes y tifones, devastadoras inundaciones y que ve cómo sus barrios más pobres se ven amenazados por la subida del nivel del agua del mar, necesita que el planeta supere el desastre climático anunciado. El equilibrio socioeconómico global necesita certezas adaptativas para poder que no se desencadenen flujos migratorios desde las zonas más vulnerables.

Estamos obligados a informar para concienciar y lo tenemos que hacer objetivamente, de forma inteligible y confiando en la ciencia. La lectura del SR15 es un buen comienzo.