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Acuíferos de India foto

Los acuíferos de India señalan el camino

India es el mayor extractor de agua subterránea del mundo. El país alberga el 16 % de la población mundial, pero sólo posee el 4 % de los recursos de agua dulce del planeta. Muchos de sus acuíferos están sobreexplotados. Las soluciones pasan por promover la eficacia en la gestión del agua sobre todo a nivel local. Solo será posible si las comunidades participan en las soluciones, y si adquieren conocimientos y derechos de gobernanza. Un modelo a seguir para la agricultura de las tierras secas.

¿Cómo puede afrontar India su futuro hídrico? El Banco Mundial planteó esta cuestión, crucial para un continente que se enfrenta a un ingente problema de acceso a agua y saneamiento. El pasado verano, tras varios años de trabajo con el gobierno indio, el organismo de la ONU publicó el informe titulado Abordar el agotamiento de las aguas subterráneas: Lecciones de India, el mayor usuario de aguas subterráneas del mundo. En él se proyectan los problemas del agua subterránea del mundo con el propósito de aprovechar las lecciones aprendidas para asegurar el agua y la alimentación de todos los habitantes del planeta.

El trabajo se ha dado a conocer en el contexto de la publicación completa del sexto informe (AR6) por parte del IPCC, que añade argumentos al apremio con que el Banco Mundial insta a que el mundo tome medidas para salvaguardar los acuíferos, un capital natural clave para el medioambiente y decisivo para la salud de las personas y su seguridad alimentaria. Las previsiones vertidas sobre India en el anterior informe, el AR5, se han venido confirmando estos últimos años en tres parámetros destacables: las olas de calor extremo se dan con mayor frecuencia, las sequías son más severas y la irregularidad de los monzones se confirma.

 

Una demografía sedienta

En 2020, India sobrepasó los 1.380 millones de habitantes, prácticamente el doble de la totalidad de la población europea; y presenta una tasa bruta de natalidad de 17 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes. De seguir este ritmo de crecimiento, el país superará a China en número de habitantes antes de 2035 y se convertirá en el país más poblado del mundo.

El 69% de la población india es rural, una proporción muy por encima de la media de la población rural de toda Asia, que es del 58%. Un 80% de estas personas viven de la agricultura y la ganadería, los sectores más demandantes de agua. En su informe el Banco Mundial da un primer dato de partida que es una premisa de todas las alarmas: India alberga al 16 % de la población mundial, pero sólo posee el 4 % de los recursos de agua dulce del planeta.

 

Acuíferos sobreexplotados y contaminados

Como en el resto del mundo, el agua de los acuíferos es el principal factor a tener en cuenta en las estrategias de crecimiento del país. En la actualidad, en India, más del 60% del agua para regadío es de origen subterráneo. Es una proporción que sigue aumentando respecto al uso de agua superficial proveniente de ríos y lagos. Otro dato desvela la insostenibilidad de la situación: India extrae cada año más agua subterránea que EEUU y China juntos.

Según datos de la Junta Central de Aguas Subterráneas de la India, un 17 % de los acuíferos están sobreexplotados. En este caso, la sobreexplotación significa que la tasa a la que se extrae el agua supera la tasa de recarga del acuífero.

Hay que tener en cuenta, que en las zonas áridas el agua subterránea es un tesoro muy antiguo, en algunos casos acumulado durante milenios. Cuando se agota, el acuífero queda geológicamente alterado, lo que tiene consecuencias nefastas para la humedad del suelo adyacente que se seca, se vuelve vulnerable a la erosión y pierde su capacidad para retener el agua de la lluvia. La erosión lleva a la desertificación en un proceso que en algunos casos es irrecuperable.

En el caso de India, el Banco Mundial señala que el 5 % de los acuíferos se encuentran en estado crítico, es decir que han llegado cerca de este punto de no retorno que es una sentencia de muerte medioambiental; y el 14 % se acercan a esta situación. Esto es especialmente alarmante en tres grandes regiones: el noroeste, el oeste y el sur peninsular.

No son noticias nuevas, en 2009, los científicos advirtieron del deterioro de los acuíferos de la cuenca superior del Ganges, cuya capa freática descendía a un ritmo de 33 cm cada año. El mismo estudio hidrológico, que se realizó con satélites GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment), concluyó también que 108 km3 de agua subterránea habían desaparecido en esta región entre 2002 y 2008; una cantidad enorme, equivalente al triple del agua embalsada en el lago Mead por la presa Hoover, que es la mayor reserva hídrica de EEUU. Sin embargo, el estudio no hacía más que dar refrendo científico a lo que millones de campesinos de otras zonas del país ya venían constatando desde hacía décadas: muchos de sus pozos se secaban tras haber tenido que cavar más hondo una y otra vez.

El Banco Mundial destaca también en su informe que la contaminación de las aguas subterráneas y los efectos del cambio climático, como las precipitaciones irregulares en las zonas más secas, estresan también el suministro del 85% del agua doméstica en las zonas rurales, el 45 % en las zonas urbanas y más del 60 % de la agricultura de regadío.

 

La “revolución verde”: pan para hoy, hambre para mañana

El informe señala como principal causa del problema la denominada revolución verde” apoyada por el Gobierno desde la década de 1960, cuando, con el propósito de garantizar la seguridad alimentaria, se potenció una rápida electrificación rural proporcionando la disponibilidad de modernas tecnologías de bombeo. Esto llevó a un aumento exponencial en el número de extracciones: en los últimos 50 años, el número de pozos ha aumentado de un millón a 20 millones e India se ha convertido en el mayor usuario de agua subterránea del mundo.

En la actualidad, varios estados afectados por el agotamiento de las aguas subterráneas siguen proporcionando energía gratuita o subsidiada para bombear agua subterránea para regadío, lo que fomenta la sobreexplotación. Por ello, a largo plazo, para lograr gestión sostenible de las aguas subterráneas es imprescindible abordar reformas intersectoriales que contemplen prioritariamente el nexo agua-energía-agricultura y proporcionar los incentivos adecuados a los agricultores.

 

Las soluciones están a ambos lados: de la oferta y de la demanda

El Banco Mundial se sitúa en la línea defendida por todos los expertos en gestión de recursos que aboga por soluciones integradas del lado de la oferta y la demanda. Es decir, que no basta con programas de gestión de cuencas y recarga de acuíferos, es decir del lado de oferta, sino que es preciso incentivar y desarrollarmedidas del lado de la demanda, como la recolección de agua superficial a través de pequeños estanques agrícolas y represas de control, la instalación de sistemas de riego eficientes , como el goteo, y cultivos que requieran menor cantidad de agua.

En este sentido, el Banco Mundial hace un llamamiento a la gobernanza regulatoria a nivel local en todos los acuíferos amenazados antes de que sean sobreexplotados. Y advierte que es necesario generar un sistema de alertas eficiente, instando al Gobierno del país, que actualmente sólo notifica alrededor del 14% de los bloques sobreexplotados, a que lo haga a la mayor brevedad posible.

 

La participación, el punto de partida y la mejor herramienta

Desde la Fundación hemos constatado que es imposible garantizar la eficacia y la sostenibilidad de un proyecto sin la participación activa de la comunidad, desde su génesis hasta la puesta en marcha de las instalaciones, y el mantenimiento de las mismas. En India lo llevamos aplicando desde 2010, construyendo pequeños embalses, instalando sistemas de riego por goteo, o excavando pozos para extraer agua de uso doméstico. Es fundamental empoderar a las comunidades y fomentar la conciencia comunitaria, mediante el desarrollo de conocimiento y capacidades. Con ello se logra la motivación para la regulación social y la implementación de acciones coordinadas.

En su informe, el Banco Mundial insiste en este aspecto fundamental, en especial en garantizar los derechos de la comunidad en la gobernanza. Esto es más necesario cuanto más dispersas y definidas están las zonas hidrológicas; y este enfoque cuenta con la colaboración del gobierno indio, que así lo expresa en su documento Gestión Participativa de Aguas Subterráneas, conocido por las siglas en inglés PGM. El éxito de este enfoque obliga a unas instituciones locales fuertes, algo imprescindible para que las intervenciones del lado de la oferta sean efectivas y logren mantener el agua subterránea en los episodios severos de sequía y evitar la sobreexplotación.

 

Una disyuntiva muy delicada

La extracción de agua subterránea coloca a India y al mundo entero ante una paradoja: la necesidad de seguir utilizando los acuíferos, dejando de incentivar su explotación. La solución del dilema tiene que pasar por promover la eficacia y eficiencia en la gestión.

La extracción de agua subterránea ha permitido a millones de familias rurales reducir su vulnerabilidad a corto plazo, pero los casos de India, como los de España, EEUU y muchos países de las tierras secas, dejan en evidencia que el riesgo de agotamiento puede aumentar dramáticamente su vulnerabilidad a largo plazo. El reto es mayúsculo; y como consumidores de agua y alimentos deberemos afrontarlo juntos.